Tablas de salvación
Hay que ser mujer para darse cuenta de que todo lo que nos rodea no es gratuito. Me explico, nacemos sin que nadie nos pida nuestra opinión, vivimos porque así lo decidimos y morimos, casi siempre, sin desearlo. ¿Y qué sacamos a cambio? Todo y nada. No me pidáis que haga ecuaciones matemáticas sobre fórmulas imposibles, me limito a respirar, (no he dicho roncar, cuidado), a observar desde la tribuna en la que vivo, como transcurre mi existencia y la de las personas más próximas desde mi esfera de mujer. Ese universo femenino, en el que, a muchas se nos hace cuesta arriba pero también cuesta abajo, quiero compartirlos con vosotros, mis nuevos lectores y espero, confidentes. ¡Bienvenidos!

